Luna de miel en Turquía

Luna de miel en Turquía

Turquía es un país que quizás se salga de los habituales destinos incluídos en un viaje de novios, pero seguramente sea una de las mejores elecciones que podamos hacer si lo que buscamos es hacer un viaje que se salga un poco de lo habitual. Te damos a continuación una guia práctica con consejos e información básica para que tu viaje de luna de miel a Turquía sea una experiencia inolvidable.

Siempre a medio camino entre Oriente y Occidente y cuna de innumerables civilizaciones, este país ofrece un sin número de atractivos para cualquiera que acuda ávido de descubrir paisajes, culturas, costumbres y gentes muy distintas a lo que conocemos.

Con sus 1.700 km de longitud y ubicada sobre dos continentes -Europa y Asia-, Turquía alberga una gran variedad de climas y regiones que nos permitirán disfrutar de sus múltiples atractivos en casi cualquier época del año. Desde las verdes montañas del Mar Negro hasta las vastas mesetas interiores de la Anatolia Central, pasando por las turísticas y cálidas ciudades del Mediterráneo o las semidesérticas regiones del Sureste, lugar de nacimiento del Tigris y el Éufrates.

Turquía ofrece también un contraste entre su parte occidental, con grandes y modernas urbes como Estambul, Izmir (Esmirna) o Ankara -muy similares a cualquier gran ciudad europea-, y el Este y Sureste de Anatolia, donde podemos sentir la influencia cultural de Oriente y de países como Siria, Irak o Irán, todos ellos fronterizos en esa región con Turquía.

Vista de Estambul desde el Bósforo

Idioma de Turquía

El idioma oficial de Turquía es el turco, que desde 1928 se escribe empleando caracteres latinos como los nuestros gracias a las reformas implantadas por Mustafa Kemal Atatürk, héroe de la independencia turca y primer presidente de la República, considerado por los turcos como el “padre de la patria”. Existen también otras lenguas que son habladas en el país, herencia de las que se hablaban en todos los territorios que abarcaba el antiguo Imperio Otomano, como el kurdo, el laz (al este del Mar Negro), el árabe, el griego o incluso el armenio o el siriaco.

En nuestro caso, podremos desenvolvernos recurriendo al inglés especialmente en las zonas turísticas, e incluso en muchos comercios de Estambul nos atenderán en español sin problemas, aunque lo ideal es siempre aprender unas pocas palabras del idioma local, que siempre nos podrán sacar de algún apuro y los turcos agradecerán.

Moneda turca

La moneda de Turquía es la lira turca (TL), que tras una reforma monetaria en los últimos años sufrió una reconversión total en la que se eliminaron seis ceros y adoptó un nuevo tipo de cambio más sólido y estable. El tipo de cambio con respecto a la moneda europea es de aproximadamente dos liras por cada euro.

Cambio de Euros a Liras Turcas

Podemos cambiar nuestros euros en España, pero tendremos que pagar comisiones y esperar varios días; en Turquía sin embargo existen los “döviz”, casas de cambio que podemos encontrar en casi cualquier parte y que nos cambiarán los euros de forma gratuita según el cambio oficial del momento. Hay que tener en cuenta que cierran los domingos, en cuyo caso podemos recurrir a las joyerías, en algunas de las cuales también cambian moneda (la orfebrería en oro es otro de los grandes atractivos de Turquía). En cualquier caso podemos recurrir a nuestras tarjetas de crédito para pagar o sacar dinero en Turquía, eso sí pagando ya comisión: Mastercard, Visa, American Express e incluso Maestro funcionan sin problema en la mayoría de cajeros del país.

Derviches danzantes

Sociedad y cultura

Uno de las típicas preguntas que suele hacer la gente que nunca ha estado en Turquía es el de la seguridad: ¿es seguro Turquía? ¿Puedo viajar sólo/a o con mi pareja sin problemas? Como es un país musulmán, ¿hay algún problema con las mujeres? ¿Pueden moverse solas? ¿Qué clase de ropa pueden llevar?

Todas estas preguntas son muy habituales y hasta cierto punto lógicas, aunque en general responden a bastantes prejuicios que existen en relación con Turquía. Lo primero que hay que subrayar para cualquier persona que esté pensando en viajar al país es que la República Turca -aunque una mayoría de su población se declara musulmana- es un estado democrático y aconfesional, con una Constitución y unas leyes estrictamente laicas. Su forma de practicar el Islam es también muy tolerante y muy semejante a la visión que se tiene de la religión en Europa o en España.

Al margen de todo ésto, los turcos son en general muy tolerantes con las diferencias religiosas y son gente abierta a los cambios que se muestra muy amable con los extranjeros: es casi legendaria la hospitalidad turca, que demuestran tanto con sus vecinos como con los turistas que visitan el país. Podemos asegurar que en general -y tomando las precauciones normales y lógicas que tomaríamos en cualquier gran urbe como Estambul-, Turquía es un país muy seguro para viajar tanto solo como acompañado; y no será difícil que podamos disfrutar de la hospitalidad de los turcos, ya sea ayudándonos a encontrar un lugar u ofreciéndonos un poco de colonia o un vaso de su típico té.

En cuanto a las mujeres, cabe señalar aquí que contrariamente a lo que se pueda pensar, históricamente estas ya disfrutaban de derechos como el sufragio o el divorcio varias décadas antes que en la mayoría de países europeos, incluído España. Geográfica y culturalmente Turquía es un país situado a medio camino entre Oriente y Occidente: de ahí que paseando por las calles de sus ciudades observemos mujeres vestidas totalmente a la europea y con ropas modernas, caminando junto a otras que visten un simple pañuelo en la cabeza u otras con ropas más tradicionales. A menudo en una misma familia se dan los tres tipos de vestimenta, y muchas veces veremos a mujeres con la cabeza cubierta con el velo islámico vistiendo vaqueros y ropa de marca. Esa es la variedad, la riqueza y el contraste que ofrece Turquía.

Para quienes vayan a visitar el país, se puede llevar sin problema pantalones cortos, faldas y camisetas de tirantes, por mucho que algunas guías de viaje -escritas por gente que seguramente no ha estado nunca en Turquía- se empeñen en decir lo contrario; también es absolutamente falso, por ejemplo, que hombres y mujeres deban viajar por separado en el autobús.

Santa Sofía en Estambul

Organización de tu viaje de luna de miel a Turquía

Otra de las cuestiones que surge a la hora de plantearse un viaje a Turquía es: ¿contrato el viaje de luna de miel a través de una agencia, o viajo por mi cuenta? La decisión dependerá principalmente de a dónde queramos ir, y de hasta qué punto estemos acostumbrados a organizar nosotros nuestro propio viaje.

Para aquellos más reticentes a viajar a un país con una cultura aparentemente tan distinta -una vez allí comprobaremos que esto no es así- quizás la opción de un viaje programado a través de un touroperador sea la más fácil, aunque casi podemos asegurar que sin duda se quedarán con muchas cosas por ver y con ganas de volver. Para los más “atrevidos” o acostumbrados a lanzarse a la aventura, Turquía posee un sinfin de hoteles de todo tipo -algunos de ellos de entre los más lujosos del mundo-, y podemos viajar hasta cualquier rincón del país recurriendo al avión o autobús a precios realmente baratos comparados con España y con niveles de confort realmente sorprendentes.

También podemos recurrir a alquilar un vehículo (podemos circular hasta 6 meses con nuestro carné de conducir europeo), aunque esta opción es especialmente desaconsejable si lo que vamos a hacer es movernos por Estambul, una urbe de 15 millones de habitantes donde el tráfico es tremendamente complicado.

Gastronomía turca

En cuanto a la comida, la gastronomía turca es muy rica y variada, tanto en lo que se refiere a platos típicos como a dulces. Prácticamente cada región del país tiene su propia gastronomía, pero sin pretender hacer una lista exhaustiva podemos destacar como platos más típicos que merece la pena degustar el “mantı”, una especie de tortellini rellenos con salsa de yogur; los “dolma”, que son tomates o pimientos rellenos de arroz y otros condimentos; el “lahmacum”, también conocido como la “pizza turca” (nada que ver con lo que podemos comer en España); los “yaprak samasi”, que son unos deliciosos rollos hechos con hojas de parra y rellenos de arroz; el “hamsi” (pescado frito del Mar Negro); los “borek“, pasta de hojaldre rellena de espinacas o queso, también con muchas variedades regionales… Otras comidas típicas para probar son el köfte (bolas de carne a la parrilla), las diferentes sopas (“çorbalar”), el “kokoreç” (intestinos de cordero), y por supuesto el típico kebap, del que podemos encontrar decenas de tipos distintos en toda Turquía.

Entre los postres, destacan el delicioso “baklava” (hojaldres rellenos de pistacho), el “lokum” (llamados también “delicias turcas“) en sus múltiples variedades, el sütlaç (una especie de arroz con leche), la “helva”, el “kadayf”, o un insuperable “kazandibi” acompañado de los también reputados helados turcos. Como bebidas típicas el goza de merecida reputación y puede casi considerarse como la bebida nacional turca (los turcos lo beben a todas horas) junto con el “raki“, una especie de licor anisado de alta graduación que se toma mezclado con agua. Puede resultar interesante degustar un café turco, aunque es mucho más fuerte que al que estamos acostumbrados en España, así como alguno de los vinos cultivados en Anatolia.

Dulces turcos en el Gran Bazar de Estambul

Qué ver en Turquia

Ya dijimos que la variedad geográfica de Turquía ofrece una gran diversidad de paisajes y costumbres, y todo eso junto con un patrimonio histórico que se remonta hasta los orígenes mismos de la Humanidad nos ofrece una multitud de atractivos para todo tipo de viajeros. Trataremos de destacar algunas de las cosas que no deberíamos perdernos en Turquía.

Estambul

En Estambul, puerta de entrada a Turquía y a Asia, podemos empezar nuestra luna de miel. Destaca

  • La península histórica que albergaba la antigua Constantinopla, con el Museo de Santa Sofía, la Mezquita Azul (recordar que hay que descalzarse y vestir ropa larga para entrar a las mezquitas), la plaza del antiguo hipódromo o el Palacio Imperial de Topkapı, que nos llevará horas visitar.
  • Tampoco conviene perderse el Gran Bazar, el mayor mercado cubierto de toda Europa, o el menos turístico Bazar Egipcio o de las Especias, junto a los muelles de Eminönü; desde allí podemos visitar la Mezquita Nueva (Yeni Camii), la Mezquita de Solimán (Süleymaniye), la Torre Gálata (una antigua torre veneciana, desde la que contemplaremos una estupenda vista de todo el Bósforo), el Palacio de Dolmabahçe o la concurrida Calle İstiklal.
  • Por supuesto no podemos marcharnos de Estambul sin hacer un crucero por el Bósforo, y si tenemos tiempo no dejemos de visitar alguna de las Islas de los Príncipes (Büyükada, la mayor de todas, es una buena opción).

Peninsula de Anatolia

Ya en la península de Anatolia, destaca como uno de los grandes atractivos la región de la Capadocia, con sus “chimeneas de hadas” y sus increíbles y enigmáticas ciudades subterráneas. Es muy recomendable hacer la visita en globo sobre Capadocia, una experiencia que no olvidarás. Lo habitual es hacerlo al amanecer y disfrutarás de unas vistas maravillosas.

Viaje en globo por Capadocia

Costa del Egeo

En la costa del Egeo, İzmir (Esmirna) o Bödrum son bonitas ciudades, y desde allí podemos visitar magníficas ruinas de ciudades antiguas como Pérgamo, Éfeso, Afrodisias o Hierápolis, y junto a esta última las espectaculares formaciones geológicas de Pamukkale. La región mediterránea ofrece un paraíso de hoteles y atractivos turísticos para los amantes del sol y la playa, y es una de las que más turistas recibe de todo el país; destacan ciudades como Antalya, Alanya o Demre, donde podremos ver desde ciudades sumergidas hasta teatros casi intactos como el de Aspendos, o disfrutar de un pequeño viaje en barco en el llamado “Crucero Azul”.

Pamukkale

Otras zonas de Turquía menos turísticas e igualmente increíbles

Por último, para los amantes de la naturaleza el Mar Negro ofrece paisajes verdes increíbles, rebosantes de bosques y montañas con una cultura muy peculiar; y para los más aventureros, en el Este y Sureste de Anatolia ciudades como Antakya (Antioquía), Mardin o Şanlıurfa -la antigua Edesa– (no perderse aquí cerca el impresionante Nemrut Dağı), o lugares como Van o Ağrı (con su gran Lago Van y el espectacular Monte Ararat), son dignos de visitar y ofrecen ese sabor oriental, esa mezcla entre tradición y modernidad, que también forma parte de Turquía

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